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EL YANTAR POR TIERRAS DEL QUIJOTE

El yantar en Pekín

  • Exposición: “El yantar por tierras del Quijote”
  • Centro: Instituto Cervantes de Pekín

El penúltimo viaje de Don Quijote

YANTAR EN PEKIN

Por Maria Luisa Safónt*

Hace cuatro siglos, don Quijote salía por vez primera de un lugar de cuyo nombre nunca quiso acordarse, a desfazer entuertos; cuatro siglos y un año después cabalga junto a la sombra de Rocinante y con Sancho Panza sobre el imperio chino para enseñarnos a comer mejor. Pekín es el destino de su última aventura. Allí, los Príncipes de España, don Felipe y doña Letizia,  inaugurarán, a mediados de julio, las nuevas instalaciones del  Instituto Cervantes. Todo un acontecimiento en el cuarto país más industrializado del planeta. Un escenario digno de tan noble empresa, la de ganar nuevos paladares para el gusto español.

Los Cervantes se han erigido en la mejor embajada cultural de España a lo largo y ancho del mundo. Y, precisamente, en el corazón de China, en la zona noble de los  3.500 metros cuadrados de nueva planta, vamos a cerrar este evento  gastronómico y cultural que comenzó a nivel nacional  con “El Yantar por tierras de Aragón”.  En Zaragoza, recreamos los más suculentos pasajes gastronómicos del Quijote gracias a la complicidad de Rosa Oría con “Tecnología en la conservación de los sabores tradicionales”.

El éxito de crítica y público lo trasladamos más allá de nuestras fonteras: a Londres, Lyón y ahora a Beijing. Como responsable de la Fag (Fundación Arte y Gastronomía) me siento orgullosa de que el enorme esfuerzo y colaboración con las instituciones oficiales haya dado sus frutos tan pronto.

De la mano de Manuel Pla, sumiller ya mítico y director de Vinorum en Alimentaria 2006 presentamos unas catas desde la particular visión quijotesca,  con caldos de Osborne como Amontillado coquinero, Plural 2003 y Montecillo Gran Reserva 1998 que agradecieron los más exigentes paladares. Pla nos transportó a un mundo multi sensorial: oido (música), gusto (vino) y tacto (piedras-tierra) hasta  la magia de la cultura.

Todos sabemos que el libro escrito por don Miguel, el soldado alcalaíno herido en Lepanto ha revolucionado la literatura, el arte, el cine, la música y la gastronomía. ‘Don Quijote de la Mancha’ es un  Vademécum de saberes y sentires que tienen un denominador común: la cultura universal. El ingenioso hidalgo es un escenario con un  pozo de sensaciones inagotable.

Ya en Alcalá de Henares (Madrid) habíamos comprobado en primavera a qué sabe el Quijote. Sí, porque el maestro, Firo Vázquez, restaurador y propietario de “El Olivar” nos sorprendió con una degustación de capítulos del ‘Libro de los libros’  encuadernado e impreso con tinta de calamar sobre papel de cereales. ¿Originalidad y sorpresa? Puro talento.
 
En Londres la cubierta del libro estaba impregnada en canela.  Todo un mar de sensaciones para despertar en la mesa y en la mente los sentidos. Nos acompañaron en éste y otros viajes muchos amigos más como el restaurador toledano Adolfo Muñoz,  el micólogo y profesor de Bromatología en la universidad zaragozana Domingo Blanco o la joven enóloga y conferenciante  Xandra Falcó. Y todo, aderezado con los mejores aceites de nuestra tierra.  La exposición itinerante de fotografías de Luis María de Pazos y Matías Pérez Llera complementa a la perfección esta iniciativa gastronómica y cultural que tras medio año de esfuerzos nos espera en Oriente.

Nuestra cita en Pekín no es un punto y final, sino un punto y seguido. Por eso, esperamos que la inmensa complicidad que se está tejiendo con tanto acierto a través del Instituto Cervantes y la iniciativa privada se  expanda y vaya  abriendo las puertas de par en par  a nuestra cultura gastronómica; y a nuestra moda, y a nuestra poesía y música; y a nuestros productos estrella. Los Cervantes son un escaparate colgado sobre el futuro.
 
Don Quijote ha sido un pretexto magnífico para emprender este viaje. La globalización nos obliga a ganar la batalla de los mercados desde la competitividad y la calidad. Hoy, don Miguel de Cervantes hubiera recriado su personaje, casi seguro, en un Spá Resort & Golf  donde el futuro se llama, clase, distinción y exclusividad.

No ha sido necesario preparar en los fogones de nuestro itinerario anglo-francés y nacional las recetas culinarias cervantinas de la olla, el salpicón, los duelos y quebrantos,  las lentejas y el palomino. Ni los encenderemos en tierras lejanas. Hoy los paladares se ganan desde la experimentación, el riesgo, el sabor, el olor y la comercialización.
  
A cinco minutos de volar hasta la Plaza de Tiananmen, reiteramos nuestro agradecimiento a las embajadas y consulados españoles y al ICEX que impulsa nuestras iniciativas mientras FAG valora la experiencia de colaboración con el Instituto Cervantes de positiva y enriquecedora. Nuestra lealtad apuesta por seguir trabajando codo a codo a partir de septiembre. Para la próxima campaña soñamos con Nueva York, México, Buenos Aires, Miami, Los Ángeles, Tokio, Bruselas y Moscú.  Todo es posible.

La globalización nos afecta a todos en todas partes. Y ya ha llegado. Solo hay que salir a su encuentro. Nuestros productos incluidos en la dieta mediterránea,  artesanal y tradicionalmente elaborados  a lo largo y ancho de las autonomías, son sanos, sabrosos y naturales. Tenemos de todo, bueno y en demasía. Falta que confiemos en nosotros mismos. Y que unamos las fuerzas. Hemos empezado a promocionar los vinos y los aceites; pero nuestros quesos y embutidos, nuestros platos de antaño adaptados al gusto actual son, sin duda,  el mejor reclamo para vender en el mundo la marca ‘España Calidad’.  Juntos podemos. Se trata de vivir. De invertir en calidad de vida. Al fin y al cabo, somos, en gran parte, lo que comemos y bebemos.

*Maria Luisa Safónt es presidenta de la fundación Arte y Gastronomía